No arregles todo de una vez
Si marcas diez errores después de cada frase, el cerebro empezará a evitar el habla. Primero corrija lo que cambia de significado o se repite con más frecuencia.
Los errores restantes se pueden guardar para el próximo ejercicio breve.
Separar significado y forma
Primera comprobación: ¿el interlocutor entendería su idea? Luego fíjate en la gramática, la naturalidad y la pronunciación.
Así es como se ve un progreso real: la respuesta ya tiene sentido, aunque aún se puede precisar más.
Convierte un error en un ejercicio
Toma un error y haz tres oraciones nuevas usando la misma construcción. Dígalas y úselas nuevamente en una respuesta breve.
La edición de un punto, fijada en un discurso, es más útil que una larga lista de comentarios a los que nunca volverás.